Clasificación de Sustancias que Contaminan
Nuestros Mares

Jenaro A. Acuña

Para la mayoría de nosotros, visitar las playas significa disfrutar de días soleados, sentir la refrescante brisa que amortigua el calor, escuchar el sonido arrullador de las olas y experimentar esa agradable sensación cuando corremos o caminamos sobre la arena. Aún más, el contemplar un amanecer o un atardecer teniendo como referencia al ondulante mar, estimula nuestra imaginación.

En cualquier lugar del país donde vivamos, ya sea en las ciudades del valle central o de otros valles, o en los pueblos de las montañas, de las llanuras, o de las costas, nosotros vamos a producir a diario una gran variedad y cantidad de desechos, por ejemplo basura, aguas usadas que llevan detergentes y otras cosas.

Muchos de estos desechos van a ser transportados por medio de los ríos hasta el mar, así que más pronto o más tarde se van a contaminar las playas y sus aguas adyacentes. En lo que concierne a Costa Rica, sus habitantes somos responsables de la salud ambiental de unos 212 km de playas en el límite con el Mar Caribe, que es una parte muy especial del Océano Atlántico, y de unos 1016 km de playas en el límite con el Océano Pacífico.

Por lo tanto, tenemos la obligación de conocer cuáles son los contaminantes que producimos en todo el país, porque muchísimos de ellos van a afectar nuestras hermosas costas. A esto hay que agregar que las corrientes marinas cercanas a las playas y los barcos que nos visitan, también son fuentes de contaminación importantes.

Entre los contaminantes que podemos observar en las playas, la basura es uno de los más impactantes para nuestros sentidos; pero hay otros que no vemos o que sólo en ciertas ocasiones nos percatamos de su existencia. Pueden estar depositados en la arena o se encuentran en el agua del mar y algunos son grupos de bacterias que causan enfermedades a las personas y otros son sustancias químicas.

Podemos agrupar a los contaminantes marinos de origen químico en tres clases generales.

La primera incluye sustancias iguales o similares a las que forman las sales del agua del mar; estos casi no ocasionan daños al ambiente, excepto, por ejemplo, cuando se modifica el bosque de manglares para construir las salinas en las que se extrae la sal que empleamos en nuestras casas.

La segunda clase consiste en sustancias que contienen los elementos nutrientes de las plantas marinas: fósforo, nitrógeno, silicio, o sea, los materiales que son los alimentos de las pequeñas algas marinas. Cuando contaminamos al mar con estas sustancias, provocamos que las algas aumenten en números muy grandes y esa sobrepoblación causa problemas en su ambiente natural.

La tercera clase reúne grupos de sustancias muy peligrosas para el ambiente marino, como el petróleo y los aceites usados en los motores, los plaguicidas y los metales que se disuelven en el agua de mar. Todos estos afectan a los animales marinos y perturban el bienestar de los seres humanos.

Si queremos seguir disfrutando de la belleza y majestuosidad de nuestras playas, debemos evitar, prevenir y controlar, todas aquellas prácticas que produzcan desechos y sustancias contaminantes: así podremos contribuir a mantener nuestro ambiente marino en su estado natural.