El Nicho Ecológico

Julián Monge Nájera

Si le hubiéramos preguntado el significado a don Miguel de Cervantes (autor de El Quijote), nos habría respondido que un nicho es una concavidad hecha en un muro o pared, para colocar allí una estatua, un jarrón y otro objeto.

En el siglo XX, esta palabra se ha usado mucho más en el sentido ecológico.

Oímos entonces hablar de que las plantas, los hongos y los animales tienen un hábitat, o sea, un lugar dónde vivir y un nicho.

El nicho, entonces, es para la Ecología la función que desarrolla el organismo en su hábitat.

La naturaleza es como una pared con nichos que corresponden a las funciones en el ecosistema.

En las figuras se observan ejemplos de nichos ecológicos.

Un nicho es el comer hojas de los árboles y lo ocupa nuestro simpático perezoso y cerca de él se halla el nicho de comer frutos que es ocupado por la iguana.

Hay dos nichos más para comer insectos en el agua, y son ocupados por el sapo y el pez.

En realidad, son nichos ligeramente diferentes, pues el pez come principalmente los insectos que están nadando, y el sapo los que se acercan volando al agua.

Pero más importante que distinguir entre nichos parecidos y diferentes, es fijarnos bien que hay nichos vacíos.

Tal vez los organismos que los ocupaban fueron exterminados por el ser humano o se extinguieron por causas naturales, pero también podría ser que nunca hayan sido ocupados y estén todavía disponibles.

Cuando existen nichos desocupados o "vacíos", existe también la posibilidad de que pasen a llenarse en el futuro.

El nicho es la función que realiza el organismo en su hábitat.