Por: Julián Monge - Nájera

Normalmente los fósiles son impresiones en piedra de plantas y animales que vivieron hace mucho tiempo. Los fósiles más famosos son los de los dinosaurios.

Existen también los fósiles vivientes, o sea plantas o animales que todavía viven y casi no han cambiado en millones de años. Los fósiles vivientesmás famosos son el cangrejo bayoneta, el gingko, el celacanto, la libélula y el onicóforo.
El cangrejo bayoneta, un fósil viviente. Es el sobreviviente más conocido de una especie de invertebrados que existió hace millones de años.

Vive desde el Golfo de México hasta Filipinas y es del tamaño de un plato. Tiene una especie de cola larga y rígida, lo que lo distingue de los cangrejos corrientes que todos conocemos.
El gingko es un gran árbol de China, que se creía extinto, hasta que fue redescubierto en el siglo XIX, en un monasterio.

Estas fotografías pertenecen a un ginkgo, que se encuentra en Roma, Italia. En ellas podemos observar su gran tamaño y la forma tan curiosa y particular de sus hojas en forma de abanico.
El celacanto es un pez que vive a gran profundidad, es tan grande como un ternero y tiene aletas que parecen patas y que usa para caminar por el fondo del mar. Vive en el Océano Índico. En muchas partes del mundo se han encontrado fósiles de estas especies con tamaños que oscilan entre 15 cm y casi 1,50 m. de longitud, como lo vemos en la Foto A.
La libélula o gallego, es un tipo de insecto del que hay cientos de especies, pero todas muy parecidas a las libélulas que ya vivían en los pantanos antes de que existiera el primer dinosaurio. Es tal vez el fósil viviente más conocido por las niñas y los niños.
El fósil viviente menos conocido es el onicóforo, un extraño gusano que por cierto, se encuentra en toda América Central y del cual se dice que es "mitad gusano y mitad insecto". Muy pocas personas lo han visto. Se oculta entre troncos podridos, en túneles del suelo, bajo piedras y en bromelias. Unas pocas veces al mes, sale de su escondrijo, busca un pequeño insecto, lo atrapa con una goma especial y se lo come. Del resto de su vida, es muy poco lo que se sabe. Así, la próxima vez que veamos un gusano, dejémoslo ir en paz, podría tratarse de este extraño y valioso fósil viviente.

Julián Monge - Nájera
Miembro Correspondiente de la Sociedad Biogeográfica de París y Director de Producción Académica de la UNED